En días recientes, Lionel Andrés Messi Cuccittini, está difícil escribir su segundo apellido, visitó Monterrey para enfrentar a los Rayados. Debo decir que he visto la CONCACAF Champions Cup (CCC) sólo por el morbo de que están jugando ex futbolistas de Europa que sólo vienen a acumular un poco más de dólares antes de retirarse.
Bueno, al final, el equipo del Tocayo Costilla venció a las garzas rosadas de Messi, el resultado no fue lo importante, de hecho, ya se anticipaba, no así el marcador. A lo largo de la infumable transmisión de Fox Sports, son las peores del continente americano, la afición de Monterrey abucheó a Messi, A mí me parece algo normal e, incluso, irrelevante, el asistente al estadio debe presionar al rival, que sienta el ambiente hostil, que sepa que juega en el campo contrario. Nada raro. Uno, cuando va al estadio, hace su chamba, aunque, en el Cuauhtémoc, no se sienta, pero en fin.
El asunto es que algunos "periodistas" o "cometaristas" como David Faitelson o Luis García comenzaron a insultar a la afición regia. Se preguntaban que ¿por qué abucheaban a Messi? No lo comprendían, el primero tachó de ignorante a la afición regiomontana, el segundo, descaradamente, como si él no hubiera sido el agravio en persona o el epítome de todo lo que ahora dice que no se debe hacer en el futbol, se desgarró las vestiduras diciendo que quien abucheaba a Lionel, abucheaba al futbol.
Esta nueva versión del futbol me desagrada, claro que hay discursos y frases que no deben ser toleradas en el futbol como la xenofobia, el racismo, la discriminación, entre muchos otros, pero que el rival sienta la aversión del público es completamente normal. Apoyar al local y molestar al visitante no es nada nuevo. Sólo que este futbol aséptico que nos quieren vender, donde todo tiene que ser regido por una región de moralinos, no me gusta a mí, puede que a los institucionales les parezca adecuado.
A la fecha sigo pensando que el escenario hostil se le debe hacer sentir al rival. Gritar en la tribuna, chiflarles, abuchearlos es parte importante para sentirse parte de una afición o de una identidad pambolera que busca incomodar al rival en turno. Claro que en la tribuna existen salvajismos que no comparto, aclaro que, en la grada, todo es barbarie, quien busque civilidad en un estadio de futbol, está en el lugar inadecuado. Los ingleses lo enunciaron cuando compararon al rugby con el fut: "este es deporte de caballeros, jugado por salvajes", pero los salvajes, como cualquiera que va al estadio, también puede ser caballero y aceptar que: "ganamos o perdimos... igual nos divertimos" sin llegar a escenarios de violencia subjetiva innecesaria.
En fin, mientras las autoridades, los políticos, los ricos y los moralinos que se han apropiado o intentan apropiarse del futbol sigan mandando, seguiremos viendo escenarios nada cercanos a la esencia de este deporte. Estadios impresionantes, pero que nada tienen que ver con la historia del equipo. El dinero se ha apropiado de nuestro futbol para volverlo imposible de ver en vivo. Aún extraño las salidas de los equipos en antaño, cuando primero salía el visitante y la afición se volcaba en improperios para recibirlo y decirles que aquí no son bienvenidos, como a Messi. Después, seguía el local con el júbilo de la grada, con el espectáculo en las tribunas, con los fuegos artificiales, con la fraternidad y el sentimiento de ser parte de una tribu que apoya y sufre por once pelados en la cancha. Eso era el futbol hasta antes de sus protocolos insufribles y asépticos.