sábado, 4 de mayo de 2024

La emoción de volver

En mayo de 2023 fue la última vez que jugué un encuentro oficial. Una semifinal con el Atlético Bolchevique. Perdimos el encuentro. De ahí, podría jugar cada semana en Xonaca con mis bien amados Hígados Reptantes, pero, la verdad, ya me da miedo regresar, aunque sé que ellos me abrazarán si lo decido. Después de romperme el tobillo, he buscado escenarios menos complicados para jugar. 

Una tarde, cuando solamente baboseaba, Álvaro Solís me mandó mensaje para jugar el torneo de la BUAP, donde"solamente" juegan profesores. Debemos decir que ya no somos los profes jóvenes como cuando entramos, pero ahí andamos con refuerzos y esfuerzos. En buena medida, reunió a una parte del Atlético Bolchevique, faltan algunos de la última etapa.

Hoy era un encuentro complicado, la segunda fecha. Cabe mencionar que perdimos  el primer encuentro de manera poco honorable contra ARPA. Este día nos tocó contra un equipo que es favorito al título: Abogada General, creo que deberían ponerle un nombre más futbolero o un poco más de ingenio.  Ahí juegan dos personas que ubico y que sé que la mueven. Así que llegamos como la víctima.

En primeros 20 minutos, 1er tiempo del Futbol 7, logramos tres cosas: aguantamos, tuvimos suerte y los emparejamos. Sin estrellas, tan solo con jugadores que esperan su chela al final, les hicimos partido. Entre que la pelota pegó dos veces en los palos, que iba para afuera, que agarré una y otras que le pegaron a nuestros defensas, mantuvimos el arco imbatible. De la misma manera, Abogada General, sigo pensando que está muy feo ese nombre para un equipo de fut,  andaba confiado en que nos golearía.

En la segunda mitad, nos fuimos al frente en el marcador. Es indispensable mencionar que teníamos a un guerrero en la cancha, Zavala, corría como si tuviera 15 años. No paraba. Nos salvó de dos goles hechos. Entre la suerte y Manuel aguantamos. Las hostilidades estaban trabadas. Abogada General, ¡qué feo nombre de equipo! y B5M se hacían daño, pero sin lastimarse. En una jugada, el joven Alfredo se cuela en el área para rematar la pelota !Gol! 1-0 ganaba el débil.

De ahí, no reculamos, seguimos jugando al tú por tú cuando se podía. Ellos, sorprendidos, nos atacaron insistentemente. Recibí un golpe en el hombro que los nazarenos consideraron iba a cabecear el oponente en mis costillas: " es que lo cabeceó y lo atajaste después" me dijeron. Aunque la pelota picó y me rebotó a un metro de altura... Buen chingadazo para que recuerde qué es ser portero. Casi al final, en un tiro de esquina, nos igualaron el marcador con un remate entre pecho y brazo, ¿para qué reclamar? los señores que deben impartir justicia no lo hicieron o no lo vieron... cuando el anotador enseñó su pezón lo dieron por válido y les tembló la justicia. Al final del encuentro, AG, ya no diré tan feo nombre para un equipo de fut, remató cerca del área, ellos lo cantaron, lo saqué. Vi venir la bola y me lancé. Extendí el brazo, lo alcé cuando sentí el balón. Ellos ya los festejaban. No fue gol. Festejamos.

Las hostilidades, siempre quise utilizar esa frase, terminaron. 1-1. Los de AG no lo creían, nosotros sí. Estábamos contentos. En eso, un señor se acerca y nos dice que no hay empates, que todo se resuelve en penales. Ahí vamos otra vez. El señor justicia principal me llama. Gano el volado, ya traíamos suerte desde el encuentro después de los dos postes, sabía que lo ganaríamos. Elijo tirar primero. Anotamos. En eso, el tocayo Costilla me dice: "aguántalos, no traen nada". Lo hago, el primero, nada fácil, lo detengo. Estamos arriba. Después,  metimos  los subsecuentes. ¡Ganamos!